Hace ya 6 meses que debuté con un hombre, mi amigo Facundo es ahora mi proveedor de placer. Llevo una doble vida que nadie conoce, de día la de siempre, pero por las noches me visto de mujer y Facundo hace lo que quiere con mi cola, que lo espera siempre ansiosa. Realmente disfruto de mi nueva condición sexual pero aún es secreta, quizá tenga miedo o quizás no quiera renunciar a mi vida anterior, no lo se. Pero lo cierto es que me gusta que delante de todos ocultar a la mujer que soy en la cama y que solo esta a un par de prendas de la superficie. Mi físico me ayuda mucho, mi contextura es la de una chica, mis hombros son estrechos y mis facciones de nena.
Facundo tiene su novia de siempre y a mi no me interesa, no lo quiero como pareja, no quiero una relación. Solo me interesa en la cama, solo necesito que me brinde la oportunidad de cumplir con mis fantasías transexuales que tanto gozo me dan. El me trata bien y es discreto, como también lo soy yo. Así las cosas funcionaron hasta el momento en que empezamos a hablar de compartirme en la cama. Lo que me gusta de acostarme con Facundo es lo puto que me siento al hacerlo, no tengo inhibiciones y me encanta entregarle el culo a otro hombre. Así que la idea de atender a dos a la vez me gustaba mucho, el tema es quien sería. Yo quería mantener en secreto mi condición de travestido y Facundo tenía su pareja y tampoco quería contarle a cualquiera que mantenía relaciones homosexuales. Un día surgió la posibilidad que nos permitiría enfiestarnos sin alterar mucho nuestra historia. Ramiro, un compañero de trabajo de Facundo se radicaría pronto y de forma permanente en Madrid, el le había contado en varias ocasiones que había mantenido sexo pago, incluso con transexuales y Facundo me preguntó si se lo podía proponer. Le dije que sí, Facundo le confesó de su relación conmigo, me contó que Ramiro aceptó de buena gana después de ver las fotos que nos veníamos sacando las últimas veces que cogíamos. Yo tenía muchas ganas de hacer un trío y me convencí definitivamente al saber que otro hombre se excitaba conmigo.
Acordamos la fecha y yo me preparé para la ocasión, estaba nervioso, al punto de no saber como los recibiría, como chico o como chica. Decidí hacerlo como mujer y fui a prepararme. Me puse un conjunto negro de bombacha, corpiño y corsé con mucho encaje. Lo completé con medias de nylon color piel y unas sandalias con taco. Me puse un collar y aros (ahora llevo las orejas perforadas) y tiré mi pelo hacia atrás sujetándolo con una bincha. Para cuando terminé de maquillarme estaba tan excitado que me tuve que hacer una paja. Me puse un vestidito negro, suelto pero muy cortito que casi no me tapa el culo y así los esperé.
Cuando llegaron saludé a Facundo con un beso en la boca y a Ramiro con otro, era atractivo y muy amable lo que me hizo despreocuparme y sentirme tranquilo para seguir adelante, después de la presentación Facundo propuso sin más, ir a la habitación. Los tres estábamos ya en mi cama, empecé a besar a Facundo que ya se estaba desvistiendo. Las manos de Ramiro me acariciaron las piernas subiendo por las caderas y levantándome el vestido. "Que linda cola tenés" me dijo al oído, yo estaba muy caliente de estar con dos hombres en mi cama y no me iba a reprimir por que no conociera a uno de ellos. Total, Ramiro se iría en unos días y no me importaba lo que pensara de mí. "¿Te gusta? Tocamela toda" Le acerqué el culo para que me lo toque mientras miraba a Facundo que ya se había quitado toda la ropa, me di vuelta y empecé a comerle la boca a Ramiro.
Facundo desde atrás me sacó el vestido y me apoyaba su verga en la raya del culo. En segundos Ramiro también estaba completamente desnudo y lo empecé a pajear. Su Pito era muy grande y grueso. Debía medir unos 25 o 26 centímetros. Facundo me acariciaba las piernas con una mano y me metía en el culo el dedo anular de la otra, corriendo apenas mi bombachita. Bajamos de la cama, yo tenía uno de cada lado y los empecé a masturbar a los dos al mismo tiempo mientras ellos me tocaban por todos lados.
Sin soltárselas me arrodillé sobre mis talones y sentí como la bombacha se me clavaba hasta el fondo de la cola, esa sensación siempre me calentó muchísimo. Empecé a chapárselas como la más puta, primero me comía una y después la otra. Me las pasaba por la cara y decía "Que ricas vergas, las quiero comer todas, a las dos juntas. mmmm. pija, denme pija, mmm.ah, ah. mmm. quiero chuparme bien estas porongas."
Se las lamía con desesperación, tener dos penes erectos en mi cara me volvía loco. Me comía la de Facundo y luego la de Ramiro alternadamente, me las pasaba por toda la cara y las volvía a lamer, el corazón parecía salírseme. Los líquidos de los dos se mezclaban en mi boca. Estiraba con la punta de la lengua los hilos de semen que se formaban desde las cabezas de sus glandes que se cortaban y se chorreaban por mi mentón. Finalmente me puse las dos en mi boca, apenas me entraban las cabezas por que eran bastante grandes, sobre todo la de Ramiro.
Tenía la cara toda mojada con su guasca y ya estábamos los tres al borde de a locura.
Facundo me indicó que me pusiera en cuatro y lo obedecí dedicándome solo a chupar la poronga enorme de Ramiro. Me la comía sin parar y tragando todo lo que podía de ella. Sentía como Facundo me preparaba el culo para cogerme, ya me había lubricado y ahora me metía dos dedos para agrandar mi agujero impaciente.
Enfrente mío Ramiro se levantó el pene y me pidió que le lamiera las bolas. Se las besé y mordisqueé, las lamí con toda mi lengua mientras sentía que Facundo me la empezaba a poner por atrás. Me abrí la cola con una mano, la cabeza ya había entrado y Facundo me penetró despacio. Por un instante desatendí a Ramiro que miraba muy caliente y se pajeaba en frente de mí, yo me mordía el labio y gemía despacito entre suspiros. "Mira como me coge, me dejo por que soy una putita, ah. me encanta. ¿Te gusta como me dejo coger? Ah. ah. la quiero toda adentro, por favor. ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! Así, Facundo así" Facundo se había montado encima de mí y me penetraba con fuerza haciendo que se me escaparan los gemidos, un poco por el dolor y otro mucho por el placer. Se había puesto encima como en las películas porno, apoyado sobre las plantas de sus pies y tomándome por mis costados, cogiéndome el culo muy fuerte y rápido. Ramiro se calentó muchísimo y me sujetó del pelo apuntándome con su verga en la cara mientras se pajeaba con rapidez. Abrí mi boca y me la metió hasta el fondo. Los dos me estaban cogiendo al mismo tiempo y yo me sentía en el cielo, esos segundos donde me dieron por la boca y por el culo a la vez fueron increíbles, me sentía más puta que nunca y quería más. El ritmo de los dos era muy fuerte, me gustaba mucho, pensaba que los estaba dejando hacerme lo que quisieran como una perrita sumisa. Era la reina de las putas, así en el suelo y en cuatro, parando mi colita para Facundo que me cogía hasta el fondo y con mi cabeza sujeta y obligada a tragar sin parar la formidable poronga de Ramiro. Después de un rato Ramiro me la sacó y dijo que iba a acabar, Facundo paró un instante pero sin sacarla de mi cola. Levanté mi cabeza y abrí lo mas grande que pude mi boca, Ramiro se apretó fuerte la pija y eyaculó adentro una cantidad enorme de leche blanca y muy espesa. Facundo me movía despacio mientras yo tragaba todo el semen, cuando Ramiro terminó de eyacular le limpié su glande con la lengua, tragué hasta la ultima gota de su semen y me relamí gustoso. Entonces Ramiro dijo "Quiero ver como tu culo se come la verga de Facundo" le sonreí, Facundo se acostó en el suelo y yo me monté encima. Lo empecé a cabalgar y a sentir su pija entrar y salir casi completamente de mi culo, me gustaba moverme encima de Facundo, contoneándome y gimiendo como una puta, sabiendo que Ramiro me veía hacerlo, se pajeaba despacio y al cabo de un rato ya la tenía dura otra vez. Yo subía y bajaba por ese pene resbaloso cada vez más rápido, entonces Facundo me la metió hasta el fondo y pude sentir como se venía adentro mío. Su leche se vació por completo y cuando me sacó el pito sentí en mis nalgas una última descarga que se chorreo por mi pierna. Yo todavía no había terminado, así que estaba muy caliente y con el culo abierto. "Cogeme Ramiro, quiero que me cojan más" La poronga de Ramiro era enorme, pero yo estaba totalmente dispuesto a que me rompa el culo, quería que me la sigan poniendo una y otra vez. "Bajame la bombacha y haceme el culo, por favor metemela"
Ramiro se mojó el pene con saliva y se puso detrás de mí, empezó a meterme la cabeza que no terminaba de entrar nunca, yo pensé que mi culo no podría recibir un pene así, contuve la respiración y sentí como entraba, exhalé y un quejido de dolor salió de mi garganta, parecía que mi ano se rompería en cualquier momento, pero dejar meterme esa pija tan grande me calentaba mucho, deslizó su pene casi por completo en mi interior, nunca había sentido mi culo tan abierto y me encantaba. Pensaba que cuanto más me la metía, más puto sería y quería que me la metiera entera, quería dejarme coger más que nunca. Yo seguía montado encima de Facundo que me besaba en la boca y me abría las nalgas con las manos, dejando mi culo a entera disposición de su amigo. La verga de Ramiro me producía mucho dolor al principio, pero no quería que deje de metérmela.
Yo mordía mis labios y le decía que siga, mientras algunas lágrimas se me caían, despacito gemía "si. no pares. seguí. seguí. ah. ah.seguí. ah. ah" empecé a dejar de sentir dolor y a disfrutar nuevamente, el trozo de Ramiro estaba todo adentro, mi culo lleno por completo, me encantaba sentirme tan entregado, con tanta pija adentro, con un hombre tan metido en mi ano. Ramiro me sujetaba por las caderas y me la ponía despacio, cuando llegaba hasta el fondo me la dejaba un ratito y yo la disfrutaba toda entera adentro de mi canastita, sintiendo su cabeza hincharse en mi ano totalmente abierto. Pasé mi mano por debajo de mí y al moverse, mis dedos rozaban sus bolas, el dolor inicial había quedado atrás y estaba disfrutando a pleno dejarme coger por alguien a quien ni conocía. "¿Te gusta?" "Si, si, me gusta, me gusta, cogeme bien que me gusta. Haceme el orto, haceme lo que quieras, ah, ah, ah"
Facundo frotaba contra mí su verga que estaba parada de nuevo y solo dejaba de besarme para decirme cosas como "Que puto sos, como te gusta que te la metan por el culo, puta, sos una puta cogida" Yo sonreía de felicidad, era lo quería ser, una puta cogida, entregada a dos machos para que se la cojan bien y la dejen llena de leche.
Detrás de mí, Ramiro empezó amoverse más rápido y entre gemidos se corrió en mi culo. "¡Ah! Siiii, que lindo culo tenés, así linda, tomá mi pija, ah, ah, mmm" "¡Si, si, es tuyo, cogeme, cogeme fuerte, dame pija, dame que soy una puta, cogeme por favor!" Ramiro empujó fuerte y descargó su semen lo más adentro de mí que pudo. Me siguió moviendo un poco más hasta que se le bajó y salió de mi culo que estaba abierto y chorreando el semen de los dos. Mi pito estaba durísimo, mi orgasmo se venía en cualquier momento y mientras me lo apretaba fuerte tratando de estirar esa sensación unos segundos mas, Facundo salió de debajo de mí, yo quedé arrodillado y Facundo se empezó a pajear en mi cara, mientras que Ramiro que estaba detrás me sostenía el pelo dejando mi cara bien al descubierto. Facundo acabó y su leche se resbaló por mi boca y mis mejillas, las gotas de semen cayeron en mi pecho mientras me hacía comerle la verga que descargaba sus últimos líquidos en mi lengua. Así arrodillado en el suelo delante de dos hombres desnudos, sin la bombacha, con la cola abierta y con la cara llena de guasca me terminé de tocar y acabé entre gemidos del más intenso placer.
La pasamos de lo mejor entre los tres, después de esa primera vez, nos bañamos y durante la noche Facundo y Ramiro volvieron a abusar de mí algunas veces más y yo no cabía en mí de la alegría, con mi cámara digital sacamos un montón de fotos que no dejo de ver un solo día. Esas imágenes donde estoy completamente entregado entre dos hombres, o con una poronga enorme toda en el orto, son impagables, me excita ver mi cara mirando a cámara mientras me están cogiendo o estoy lamiendo dos penes a la vez. La verdad es que al día siguiente de que me dejara enfiestar, mi cola estaba bastante dolorida, pero fue la mejor experiencia sexual que tuve en mi vida, mis deseos de ser una puta para dos hombres fueron más que satisfechos y ahora solo pienso en repetir esa noche en la que me deje coger por dos.
Besos, Martín.
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